Contratos y relaciones comerciales: ¿cómo evitar problemas?

Escrito por : Cristián Saieh
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Para abordar las relaciones comerciales y los contratos es prudente adelantarse y contar con las previsiones legales para abordar posibles conflictos.

Las relaciones comerciales son un elemento muy importante en la vida empresarial. El resultado de un buen o mal negocio puede estar fuertemente condicionado por las alianzas que una empresa llegue a construir. En algunas industrias suelen ser relaciones más estables, por ser mercados más cerrados, mientras que en otras son relaciones con un importante nivel de recambio.

Uno de los conflictos más recurrentes que se puede dar en este tipo de relaciones es la disconformidad de una parte por la calidad de los bienes o el servicio prestado. Si la relación se construye a partir de acuerdos puntuales y esporádicos, probablemente no haya ninguna consecuencia efectiva y cuantificable para la empresa.

Relaciones comerciales y contratos: algunos errores comunes

En cambio, cuando las controversias se dan en el contexto de relaciones contractuales prolongadas en el tiempo, hay que tener mucho cuidado. Esto, porque el contrato procurará establecer las condiciones en que las partes van a desarrollar la ejecución de sus obligaciones y el ejercicio de sus derechos: establece las reglas del juego.

Un error muy habitual de los contratos es que las partes no indican las formas en que se resolverán los eventuales conflictos entre las mismas. Existen múltiples opciones, que van desde fijar el territorio jurisdiccional en el que se desarrollará un juicio, hasta la consideración de mecanismos adecuados a la naturaleza y complejidad de los asuntos que se traten, como pueden ser la mediación y el arbitraje.

Otro error muy habitual —y quizás más grave—, es que las partes, habiendo determinado la forma en que resolverán los conflictos que tengan lugar entre ellas, no ocupen dichos mecanismos y tomen la justicia por su propia mano, obviando lo previamente establecido.

¿Cómo se puede hacer esto? Acciones como el congelar los pagos, dejar de prestar un servicio, o cualquiera otra que impida la correcta ejecución de las obligaciones a las que se haya comprometido una empresa en virtud de un contrato es una grave falta a la fuerza obligatoria de los contratos.

Es muy común que ocurran problemas durante la ejecución de un contrato. También es probable que un negocio termine siendo mucho más rentable si se encuentra otro proveedor. Pero si hay obligaciones adquiridas en condiciones menos ventajosas, hay que ser prudente y paciente.

Contratos: dejar de pagar no es buena idea

Probablemente, en la totalidad de los casos sea mejor evaluar la posibilidad de rescindir el contrato con la otra parte de mutuo acuerdo, en vez de, por ejemplo, dejar de cumplir las obligaciones que se adquirieron, y contratar directamente con otra empresa: se puede terminar pagando el doble, e incluso más.

¿Por qué? La razón es sencilla; la otra parte tiene una legítima expectativa de hacer su propio negocio en los términos ya acordados entre las partes. Ella también tiene sus razones y riesgos asociados, y se comprometió a cumplir las condiciones pactadas en el contrato. Puede que incluso haya pedido préstamos para cumplirle a usted.

Si esto pasa, muy probablemente se suscite un conflicto jurídico por incumplimiento del contrato, pedir su resolución o exigir su cumplimiento. Podría ser obligado a pagar el lucro cesante, esto es lo que la otra parte legítimamente esperaba ganar. También podría ser obligado a pagar el daño emergente, esto es, el daño patrimonial que a la otra parte le haya causado su incumplimiento, y esto dependerá de cada caso.

Previsión legal en la gestión comercial

Probablemente, desde la vereda de la gestión comercial sea una salida mucho más eficiente el cortar unilateralmente la relación comercial que se tiene con otra empresa, que no está siendo rentable.

Sin embargo, es importante incorporar una adecuada previsión de las posibles contingencias legales. Esto, porque puede que exista un alto riesgo de que, a corto o mediano plazo, las decisiones, en principio convenientes, terminen costando caro.

 

Este artículo contó con la colaboración del abogado UC Felipe Martínez.

 

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