Acciones contra el cambio climático: ¡Todos podemos mitigarlo!

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Tanto a nivel individual como empresarial es posible llevar adelante acciones contra el cambio climático: es hora de actuar.

Hace algunas semanas (sept. 2021) se lanzó el Tomo I del 6º Reporte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), que presenta evidencia científica actualizada respecto a estas materias. Confirma lo que ya sabíamos sobre la interferencia humana en el clima, pero afirma que el impacto antrópico es mayor que lo que creíamos. Si no tomamos acciones ahora, el aumento de temperatura tendrá consecuencias muy serias para toda la humanidad.

Nos preguntamos ¿por qué “el mundo” no hace nada?, olvidando que somos parte del mundo. ¿Podemos hacer algo en forma individual? ¿Pueden las empresas colaborar sin que sean obligadas? La respuesta es un rotundo sí. Podemos y debemos actuar hoy.

El cambio debe ser hoy

Del reporte del IPCC se desprende que esta década es crucial: si no quebramos la tendencia de crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero, no tenemos ninguna posibilidad de mantener el aumento de temperatura a un nivel tolerable.

Por si no está claro, el cambio climático es una alteración del ambiente global cuyas consecuencias son el mayor problema social que enfrenta la humanidad: nuestra civilización está en riesgo, y con ella también la convivencia pacífica entre las naciones. Cuando los recursos escasean, los conflictos se multiplican.

Y aquí no hay ganadores, todos perderemos, y desgraciadamente los más vulnerables son los que más sufrirán. Solo hay que recordar los eventos climáticos extremos de los últimos meses: inundaciones no vistas en siglos, incendios forestales que amenazan ciudades y que no se pueden controlar, nevadas intempestivas en zonas de Brasil y en nuestro propio Norte Chico. Y si seguimos en la misma trayectoria de emisiones, el aumento de temperatura será el doble del actual, como muestra la figura. Claramente, no es un futuro deseable.

Aumento de la temperatura globalLos Estados tienen una gran responsabilidad. Pero no podemos esperar a que ellos tomen medidas. Cada uno de nosotros, en forma individual o grupal, y cada empresa también pueden aportar. No olvidemos que cada gramo de CO2 (o de cualquier gas de efecto invernadero) importa, y que su impacto dura décadas o siglos.

Además, reducir nuestra “huella de carbono” es una obligación moral para con las generaciones futuras, y también para las actuales. ¿Qué puedo hacer?, se preguntará. Una serie de pequeños pero importantes cambios que suman.

Acciones contra el cambio climático: reducir la huella de carbono

Hay cosas que uno no puede modificar, pero sí es posible cambiar el modo de consumo. Veamos algunas recomendaciones:

1. Elegir productos y servicios con menor huella de carbono

Se pueden elegir productos y servicios con menor huella de carbono. Por ejemplo, prefiriendo productos locales antes que importados, ya que el transporte internacional es un gran emisor para el cual todavía no hay alternativas de baja emisión.

2. Sustituir la carne por proteína vegetal un día a la semana

También aporta el sustituir la carne por proteína vegetal un día a la semana. Y es que la agricultura, incluyendo la ganadería, es responsable del 14% de emisiones a nivel mundial. Cuando la carne es importada, se agregan, además, las emisiones del transporte refrigerado.

3. No usar servicios de despacho para compras pequeñas

Otra recomendación para reducir la huella de carbono es no usar servicios de despacho para compras pequeñas, mejor es agruparlas y preferir vehículos limpios (hay pocos, pero seguramente aumentarán).

4. Cuidar la ropa

Y no menos importante es cuidar la ropa, de manera de alargar su vida útil. Al mismo tiempo, preferir productos reutilizables o reciclables. Todo suma y ayuda a cambiar nuestra cultura, la única solución de largo plazo.

Acciones contra el cambio climático y la economía circular

Las organizaciones también pueden aportar en la reducción de emisiones, antes de que sea una obligación. Entre otros pueden mejorar:

  • Sus procesos
  • El origen de sus materias primas
  • El destino de sus desechos
  • El diseño de sus productos

Así como los consumidores podemos elegir qué productos comprar, una empresa puede elegir su materia prima o componentes considerando, además de su costo y calidad, la huella de carbono que ella aporta a su producto o servicio.

Puede también elegir usar materia prima reciclada o reusada, y diseñar sus productos para que sean reciclables o reusables.

Esta es la base de la economía circular, en que se reducen al mínimo el uso de materias primas y los desechos que son, finalmente, una pérdida de recursos. Desde el diseño de un producto, su transporte, hasta su uso, reúso y (no) disposición final, es posible reducir las pérdidas y, por lo tanto, las emisiones no solo de CO2, sino también de otros contaminantes y el uso de recursos como el agua.

La economía circular es un buen negocio para la firma y para el planeta. La figura muestra en forma esquemática el paradigma de la economía circular: el objetivo es incentivar el uso circular de recursos, minimizando lo que entra y sale al ciclo.

Economía circular
¿Es esto una utopía? Puede ser, y me podrán tildar de ingenuo, pero consideremos estas opciones, no las descartemos a priori. Cuando las nuevas generaciones nos enrostren nuestra pasividad frente al cambio climático, ya no podremos alegar ignorancia.

El tiempo de dudar y hacerse el desentendido pasó hace mucho. Ahora nos toca actuar.

 

Este artículo se basa en otro publicado originalmente en la página de Clase Ejecutiva UC del diario El Mercurio. Descarga el PDF aquí, luego de completar unos datos. 

 

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